—¿Vamos a tener sexo aquí? —Le pregunté, levantando los brazos para dejar que me lo quitara sin dificultad.
—No, ángel. —Se rió de mi suposición, y pronto comenzó a ajustar el harness que elegí en mi torso desnudo. —Quiero que vayas así a Paradise.
—¿Desnuda? —Pregunté, previamente avergonzada, ya mirando hacia abajo para ver mi barriga expuesta.
—Sí. Solo con el arnés. —dijo, abrochándolo hasta que quedó firmemente sujeto a mi cuerpo, y luego me guió por los hombros hasta que estuve de pie fre