Debo admitir que sonaba maravilloso y no me arrepentí de haber ido al despacho de este sujeto petulante, es más, en estos breves minutos de la entrevista, cambié bastante de mi impresión sobre él. Se mostró, pese a sus a veces estrafalarias maneras de decir las cosas, más bien amable, generoso y comprensivo. No pasé por alto la manera como se entusiasmó al escuchar que no era una mujer comprometida, en mi aspecto sentimental, e incluso se sorprendió -de manera positiva- al saber que Verónica no