Caminé en dirección al despacho de Héctor, decidida a correr el riesgo de verme con él a plena luz del día y entre miradas curiosas que podrían preguntarse por los motivos que yo tendría para estar en la oficina de uno de los productores ejecutivos, pero la verdad era que estaba tan extrañada por lo que había ocurrido hacía solo unos instantes entre Héctor y Anthony, al igual que por las novedades que mi tigre pudiera saber sobre la persona que nos vio en el depósito del restaurante de Ramsay,