Mundo ficciónIniciar sesiónSupe que había hecho mal cuando vi su rostro en el marco de la puerta, con los ojos casi enterrados en la pantalla del televisor y sus gruesos labios entreabiertos. Luego los paseó, muy lento, hasta clavarlos en los míos.
«¿Fue demasiado?», pensé.
Pocas veces me había sentido tan apenado en mi vida como es







