Había pasado el dinero a Anthony y ahora esperaba no tener que volverlo a ver por el resto de mi vida, pero no solo eso, sino que también necesitaba que Esmeralda saliera de la competencia ese mismo día, o lo que había visto el sudafricano recobraría valor y estaba seguro de que volvería a saber de él si, por algún milagro, mi gatita continuaba el concurso.
—Pero cree usted, señor, que solo porque ese hombre dice haberlos visto, ¿sus palabras en realidad tendrán algún efecto? —preguntó Gerardo