Ya le había dicho la verdad a Teressa y creí necesario decirle a Héctor lo que había hecho, pero no tenía manera de acercarme a él sin levantar alguna suspicacia. Por ahora, debía concentrarme en el segundo día de la parrillada y, aunque teníamos una buena ventaja, sabía que el equipo de los blancos no iba a quedarse dormido. Ya llevaban dos derrotas consecutivas y, según rumores que me llegaban, los chef master rivales estaban nerviosos conmigo. Necesitaban, a como diera lugar, ponerme en la p