Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuarenta minutos después, Caleb había salido de ducharse y portaba un delgado pantalón deportivo azul oscuro y una camisa sin mangas, Leia alzó su vista a verlo y detallar lo fornido que lucía su pecho, casi se quema con el aceite al freír los empanizados camarones que preparaba.
—Demonios, Leia— se regañó al volver a prestar atención a lo que hacía.
—¿Todo







