Esa pregunta y el tono amargo y resentido de la lacia cobriza le generaron un mal sabor de boca a Leia.
Su respiración suave y calmada escapaba despacio por sus labios al esperar que Emireth hablara, a decir verdad, no tenía idea de lo que hacía ahí, los ojos de ella y los de Darlene no dejaban de ver a la convaleciente cobriza, aunque los de esta última, con algo más que preocupación.
Emireth sonrió con burla y autosuficiencia al acercarse un par de pasos a Leia, la misma que la vio con rece