Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon su respiración agitada escuchó sus preguntas, ella tragó difícilmente —mi auto se averió— mintió y él sonrió —él me trajo… ah, Nicoleta… la tormenta no me deja escucharte bien… hay interferencia — volvió a mentir cuando el rubio alzó su pierna para colocarla sobre su hombro y tener mayor acceso al néctar de su sexo.
Entiendo&he







