Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos ojos azules y fríos rodaron al hombre entrado en años y de maltratado aspecto.
—Permítame unos minutos con usted — su tono sereno no hizo mella en su semblante casi imperturbable, el mismo que contrastaba con la también pena que sentía, y que ofendió al doliente, creyendo que se burlaba.
—¡Hágame el favor de largarse de mi casa! — ahora sí alzó la voz al i







