Mundo ficciónIniciar sesiónEl pelimorado vio molesto al arrogante ojiazul que ahora tenía sujeta a su acompañante. Carraspeó.
—Aunque eso no importa — dijo después de un segundo.
Llevó su mano a Leia, pero la del rubio fue más rápida y le impidió tocarla al sujetarlo del antebrazo con suficiente fuerza.
—No le vuelvas a poner las manos encima — le dijo, y su mirada y su tono hostil le advirtieron al joven que no estaba jugando.







