Y mientras Leia bailaba con Connor, cada vez con más cercanía y familiaridad, al punto de parecer que flotaban acompañados por las decenas de parejas más, Caleb veía esto con ojos celosos.
—Si tanto te molesta, ¿por qué no nos unimos? — sugirió la chica con una sonrisa luego de beber su tercer copa.
—Mph— él sonrió de forma torcida y molesta al tiempo de darles la espalda a todos en la pista — ¿y caer en su juego? — preguntó de forma irónica al beber otro trago de whisky.
—¿Estás ofendiéndome?