~ Amalia ~
El peso de la pistola negra en el compartimento de mi mono era un ancla de acero frío que me hacía dar cuenta de la gravedad de la situación.
Yo tenía el arma de Dante, y yo tenía la prueba, el proyecto fuego rojo. Había llegado el momento de la ejecución.
Salí de la suite a las tres y media de la mañana.
El reloj indicaba que Marcus y Lucas estarían en sus respectivos turnos de vigilancia y descanso.
La única persona que se atrevía a quedarse despierto a estas horas, bebiendo vi