~ Amalia ~
El regreso de la gala fue silencioso, pero el silencio que abundaba en el auto no hizo nada para callar las voces en mi mente.
El beso de Dante todavía ardía, una humillación pública que él había armado para reafirmar su control.
Sin embargo, ese beso no era más que el velo.
La verdad, el archivo proyecto fuego rojo, ahora descansaba en un servidor seguro a miles de kilómetros.
Yo tenía la condena firmada.
Al llegar a L’Ombra, Dante me condujo directamente a la suite, su presen