~ Amalia ~
El aire dentro del Bentley se había vuelto pesado, cargado con el peso de la actuación que acabábamos de protagonizar.
La mano de Dante, que aún reposaba en mi rodilla después de la cena, se sentía como una marca de posesión, una advertencia silenciosa.
Yo, Amalia Barnes, la heredera vestida de blanco, era ahora la "adquisición" de Dante Moretti.
— Hablemos de negocios, Amalia — Dijo Dante, rompiendo el silencio cuando ya estábamos cerca de L’Ombra — Los Gallo mordieron el anzu