Mi padre se queda pensando por unos segundos, sin embargo, mi madre se mantiene con esa firmeza a la que siempre quise que tuviese conmigo.
—Vamos Gisela, no vale la pena que sigas gastando palabras, ese par de señores no entraran en razón, no después que aprendan la lección —Lucero agarra de mi mano, ella ha desistido de nuestro plan en matar a esa maldita vividora.
—No, ellos tienen que saber que esa vividora los llevará a la ruina, soy honesta y sincera que es otra cosa, me iré, claro que me