—¿Salir? Te irás a ver con un hombre o tienes trabajo de mentira —cuestiona con los ojos abiertos—, si ya no eres una chiquilla, quiero que me respondas como una adulta o mejor compórtate, ya que pareces una calenturienta parecida a una adolescente que tiene ganas de…
—¡Basta! No te permito que me faltes el respeto —exclamé con las lágrimas rodando en mis mejillas—, es demasiado, parecen mis enemigos y no mi familia, no quiero escuchar nada de ustedes, no quiero que me digan que es lo que debo