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—¿Me quieres? —pregunto, al tiempo que voy a abrir la puerta de su habitación.
Al estar ambos dentro de la habitación lo primero que me encargo es de cerrar la puerta. Ella se queda quieta, espera que yo me acerque.
Ella me quiere... está ardiendo por dentro... quiere que yo sea un hombre romántico pero dominante al mismo tiempo.
Me acerqué a ella, mis labios tocaron los suyos y me deleité con su entusiasmo por besar. Tengo una mano en su cabello, el otro está en su barbilla.
Confirmado, esto