လ
++Gisela++
—Pasa —alzo la voz, desde el tocador de la oficina, ya que he escuchado la voz insistente de Dolores.
—¿Dónde estás mujer? Lo siento, pero te escucho mal.
—En el tocador mujer, no es posible que no me escuches si te estoy gritando.
No es posible que después de que llorara toda la noche haya quedado afónica. No es que quiera recordarlo, pero todo lo que tiene que ver con Adal y mi hijo es imposible de olvidar. Ayer me encerré en la habitación de Gerald y por ningún momento le dirig