—Mi jefe es un hombre de principios y sin querer he escuchado que mi jefe tiene un enorme pene, hasta puedo asegurar que lo debe tener hasta la rodilla —cierra los ojos al mismo tiempo se muerde el labio inferior.
Mis ojos salieron de órbita hasta el nivel que mi boca está abierta y con un poquito de baba, por el simple y sencillo hecho que mi otro lado de imaginación ya lo tiene captado. Hmm. No soy santa por lo que ese morbo de imaginarlo me excita.
Desgraciada, me estás perturbando mi mente