—¡Ya sé! —exclama tras chasquear los dedos—, dejaré que vayas con mi secretaria.
¿Por qué está intentando ser amable?
Por esta vez no es malo aceptar, quiero hablar con Lucero, tengo miedo del siguiente paso y de las mentiras que tengo que hacer para lograr el bendito casamiento.
Quiere que renuncie porque lo puedo avergonzar o puedo arruinar los planes. Ah, quiero gritar porque me he metido en esto por la desesperación de no tener dinero, de que lo envíe todo a mis padres y que los gastos aquí