—Espera…
—¿Qué? —se detiene ya teniendo un pie fuera y uno dentro—, estás segura de lo que quieres, ¿estás dispuesta a las consecuencias?
Trago grueso, esa es una propuesta de la que tengo miedo. No voy a negar que mi miedo más grande es enamorarme de él.
—Pero tú también me tienes que prometer que no te enamorarás, no soy buena para tener relaciones y sabes por qué —lo veo a los ojos, mantengo esa mirada fija, tengo que ser fuerte y no flaquear.
Dios, es mejor que me trague la tierra completa,