Caminaba lentamente por la vereda empapada bajo una tarde de cielo gris plomizo en aquella ciudad atestada.
La gente corría de un lado a otro escapando de la inminente lluvia que amenazaba con caer.
Kelly, que salía de su trabajo en el supermercado. Miró hacia ambos lados antes de tomar su camino. Se envolvió en su chaqueta impermeable y esquivó los charcos que se formaban en la calle y de los coches que pasaban a toda velocidad salpicando y ensuciando a los transeúntes.
El viento, cada vez más