La pista se había armado con rapidez y ahora muchas parejas bailaban un lento, otras conversaban animadamente y algunas se dispersaban. Valentino habló con su jefe de seguridad para conocer las últimas novedades y con su asistente, Bill Carter, para que programara las reuniones prometidas a ciertos invitados interesados en negociar. Se sentía satisfecho con el desarrollo de la fiesta. Muchos habían conseguido lo que buscaban: negocios, encuentros o placer.
Miró su reloj, levantó la vista y allí