Marcus estaba hablando por teléfono cuando sonó un toque en su puerta. Se había olvidado, al contestar la llamada, que debía esperar a la chica en el pasillo. Mas ya había llegado, y eso era lo importante. Abrió la puerta mientras ultimaba algunos detalles.
—Así es, Gary. Pon las cosas de esa forma para que se vean más elegantes. Arregla para que lleguen más cajas del mejor champán, vino y algunas botellas de whisky, por si los mayores quieren quedarse u hospedarse.
» Sí, sí, que habiliten más