La novia se decidió por tomar un pequeño tiempo para descansar mientras los demás estaban consumidos por la música, los chismes y el baile. Los gritos de júbilo se oían de todas partes.
—¡Mi bella diosa! ¿Cómo la estás pasando? Te he visto reír en todo momento —le preguntó Roberto, tomándola de la mano.
—Muy bien, Roberto. La verdad, ya estoy algo cansada, pero me alegra mucho seguir vuestro consejo. Quizás debiera casarme más seguido —rió Kelly.
—¡Ni me lo digas, querida! Avísame para asistir