Los días pasaban rápidamente para Claude, Mariane y Hernán, quienes estaban tratando de reunir las pruebas suficientes para favorecer a Sara y que cambiara la condena impuesta por el juez cuando se volviera a hacer el juicio, aunque el pueblo muy pocas personas conocían a Sara, muchos fueron a la cafetería de Florentina, alcanzaron a conocerla y darían un testimonio a favor de ella, suponían que si la dueña de la cafetería confiaba ciegamente en ella, era porque era una buena mujer, no acostumb