CAPÍTULO 42
Puedo escuchar mi corazón acelerado, Sergei me sonríe para luego agarrarme con fuerza del cuello y arrastrarme hacia su pecho. Sus ojos azules como el universo me miran con fijeza.—¿Eso es lo que deseas, pequeña?—asiento como una completa tonta, sus manos acarician mis mejillas y brinco al sentir como tira de mis piernas—Eres tan perfecta ante mis ojos, cielo, no sabes lo loco que me volví cuando vi a ese chino tocándote…—sus dedos dibujan trazos por mis piernas desnudas.
Con algo d