Capítulo 59
Dara Smirnov
Puedo sentir como la bilis comienza a subir por mi garganta, y un mareo repentino se hace presente dejándome sin aliento. Dora trata de detenerme, su mano toma la mía, pero me zafo de ella tan rápido que le es casi imposible a la anciana mujer seguirme el paso.
Con desespero busco las llaves de mi coche dentro de mi bolso, y una vez que la encuentro entro al vehículo acelerando el paso lejos del edificio en donde mi prometido vive. Mis manos aprietan con vehemencia el v