Samyra sintió un dolor punzante en el pecho al verlos frente a ella.
Omar y Nayla, mirándose fijamente y él tomando la mano de ella, como luchando para que no escapara de su alcance.
Y el aire entre los tres parecía volverse más pesado con cada segundo.
Su mirada se detuvo en él. En Omar.
En el hombre que una vez creyó que sería su refugio.
Pero ahora… era la misma persona que la hacía sentirse invisible.
Nayla soltó lentamente su mano y se puso de pie con un gesto débil, casi frágil. Sus ojos e