Ryan
El mensaje llega cuando estoy detenido en un semáforo que tarda más de lo habitual en cambiar, y durante un instante lo observo sin tocar la pantalla, como si el simple hecho de leerlo una segunda vez pudiera alterar lo que implica. No hay número visible, no hay identificación, solo esa línea directa que no deja espacio para interpretaciones erróneas.
No me sorprende.
Lo que me interesa no es que hayan escrito, sino cuándo lo han hecho.
El tiempo entre la reunión con Evans y este contacto