Evans
El apartamento está en silencio cuando Isabella entra, pero no es un silencio vacío, sino uno contenido, cargado con la sensación de que cada objeto ocupa exactamente el lugar que debe. Desde la ventana, la ciudad se extiende con su ritmo constante, indiferente a lo que ocurre dentro, y por un momento la observo antes de girarme hacia ella, midiendo la forma en que cruza el umbral.
Hay algo distinto en su manera de moverse.
No es evidente para cualquiera, pero yo lo noto en la rigidez con