Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegué al salón arreglándome el pelo con los dedos porque estaba descontrolado, Luís y Maya nos miraron con suposición, como si hubiera pasado algo entre Nicolás y yo en la habitación.
—¿Qué? —pregunté al notar que no dejaban de observarnos.—¿Que qué? —me habló Nicolás al oído—que creen que lo hemos hecho






