Capítulo 31: Robando Medicinas y una Señal Tenue
La figura de Salvaje se fundió de nuevo con la espesa noche andina. Esta vez, su objetivo era claro, y sus movimientos, más meticulosos y letalmente peligrosos.
El campamento temporal del escuadrón de "El Lobo" debía estar en la ladera opuesta del valle, en un lugar relativamente resguardado del viento, una ubicación que había deducido de los rastros observados durante su fuga y que ahora confirmaba.
Se acercó en un silencio absoluto. Posiblemente, "El Lobo" ni siquiera contemplaba la posibilidad de que alguien asaltara su campamento.
La vigilancia, aunque no era la máxima, seguía siendo firme. Los mercenarios patrullando tenían miradas alertas y equipo sofisticado.
Pero el "Fantasma", ya completamente reinstalado, era uno con las sombras. Usó las grietas de la roca, el aullido del viento nocturno, incluso el ritmo de los pasos de los patrullas como camuflaje. Se deslizó como humo intangible a través del perímetro exterior. Cada movimie