Me despierto sintiéndome tan relajada. Extiendo mis brazos y al mirar la pantalla de mi alarma, casi me caigo de la cama.
—¡Diez de la mañana!! — grito.
Me levanto rápido y busco mi teléfono.
—Esto es obra de Cedric, pero me va a oír.
Le escribo un mensaje de texto molesta, pero él lo toma a chiste y me enfada más.
Me preparo sin ni siquiera desayunar. He llegado tarde más veces de las que debería y sé que Cedric me lo deja pasar por ser a mí, pero él es muy exigente con el horario y han desped