Capítulo 31

Alguien tocó la puerta y fue el alivio instantáneo que sentí para poder liberarme de Cedric.

Pero ahora había un problema: le había lastimado el labio inferior. Él aflojó su agarre y casi dio un salto hacia atrás.

Tomó su pañuelo llevándoselo a los labios con rapidez, mientras yo me acomodaba la chaqueta y el pantalón tratando de no verme nerviosa.

—Pase.

Me senté frente a él, fingiendo tranquilidad mientras mi corazón parecía latir en el estómago. La presión de sentirme descubierta me hací
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