No puedo negar lo que he disfrutado ver la cara y expresión celosa de Elora. Sus ganas de ocultar que tenía curiosidad de saber quién era Alexa.
Fue como un trago de miel a mi paladar, despejando cualquier duda en mí de que me odia.
Puedo sentir cómo sus emociones y sus cinco sentidos me pertenecen, y es algo loco, mató a nuestro hijo, pero aún sigue enamorada de mí.
Eso es algo que no puedo comprender, pero que va a explicarme en su momento.
—Ay, Elora...creo que el día de enfrentarte está