Cuando volteé el rostro antes de subirme al bus, vi a Cedric mirarme fijamente. Al menos la parte frontal del coche tenía los cristales más claros.
Pude ver sus ojos clavados en mí, su móvil en la oreja y la mano en el volante. Sabía que hacer eso era desafiarlo y yo no estaba en condiciones de hacer algo así, sabiendo que mi vida depende de él. Ni siquiera el dinero que gano puedo tocar.
¿A dónde iré si él tiene todo lo que me pertenece?
No pude evitar las lágrimas en el bus. Me sentía ater