—Creo que es un poco tarde, Sr Suárez. —comenta ella al ver que este persiste en quedarse sentado. ¿Qué tanto esperaba para irse? Se pregunta a sí misma.
Al igual que ella, Leandro se preguntaba “¿Acaso este imbécil piensa quedarse aquí con ella?”.
—Sí, por supuesto. —contesta él— Lamentablemente quería saludar a Lucía, pero en vista que está descansando, será mejor que me marche —coloca la taza en la mesa de centro y se incorpora.
—Le diré que estuvo por aquí. —comenta ella.
—¡Graci