La impotencia invade a Macarena. Sólo tenía una opción, volver a Manresa. A ese lugar que prácticamente había desechado de su vida y sus recuerdos hace tiempo atrás.
El auto se detiene, las tres mujeres bajan del coche. Camila camina sosteniendo a su abuela de la cintura, quien apoya su brazo sobre el hombro de la hermosa rubia.
—¡Gracias mi niña!
—No hay de qué abuela Lucía.
Desde la villa contigua, Camilo observa a las tres mujeres entrando a la casa de su ex. De ellas, sólo reconoce a Lucía