Durante el resto de ese fin de semana, Alba no salió de su cama ni un momento. Era como si el cansancio que sentía, no sólo fuera físico sino también emocional. ¡Estaba exhausta!
A pesar de tener aquel dinero en mano, sabía que no debía usarlo para otra cosa que salir de aquella deuda con Leandro. Verlo en la iglesia provocó ansiedad en ella, pero también frustración. Él y Ester se veían como un matrimonio perfecto y ahora que no estaba casada con Enrique, se sentía en desventaja frente a su ex