Camila se sorprende con la visita de Camilo, sin embargo, muestra un lado pícaro y malévolo. “Ves que si soy más campesino, mira como te tengo hechizado”, piensa con toda confianza.
—En la habitación donde duerme tu madre debe haber hija —dice con dificultad y Camilo reacciona dándole toda la atención a Lucía.
—Respira con calma —apoya Camilo y Camila nota a su abuela, se preocupa también.
—Abuela, ¿Qué sucede? —trata de acercarse.
—Estoy bien Cami, ve a ducharte.
—Pero quiero ayudarte —insiste