Chantaje...
Hay tensión en la habitación y Camilo solo logra taparse su miembro.
—¡Camila! —grita Macarena con horror.
—Madre, por favor —se cubre con las sábanas, avergonzada.
—¡Listo, te enviaré a Londres ya mismo!
—¡No, madre, por favor! —pide cruzándose las manos.
—¡Te lo advertí, Camila!
—Señora, no es lo que parece —se entromete Camilo.
—¿Ah no? ¿Entonces no te acostaste con mi hija? —pregunta irónica—. ¡Por supuesto que no, esto debe ser una pesadilla! —sujeta su cabeza sin poder creerlo.
—Si me ac