Capítulo 43. Desconcertada
En la mansión de los Palermo, Charlotte recibió a Tom que regresó triunfante de su viaje, ella se le guindó al cuello riendo y lo besó apasionadamente.
Poco le importaba que Víctor estuviera en la habitación y ellos en la entrada de la casa.
El servicio ganaba lo suficiente para no meterse en esos asuntos.
—Qué loca eres mujer, yo no debería estar aquí —murmuró Tom mientras metía el rostro en los pechos operados y demasiado grandes de Charlotte.
—No te preocupes, ¿que nos va hacer