CAPÍTULO 6 — SANGRE QUE NO SE PUEDE NEGAR.
CAPÍTULO 6 — SANGRE QUE NO SE PUEDE NEGAR.
No podía moverme.
Cientos de pares de ojos me atravesaban desde todas las direcciones, pero solo podía sentir una cosa: los latidos de mi propio corazón, tan fuertes que mis oídos zumbaban.
Alpha Aston estaba de pie frente a mí. El hombre era alto, grande, e irradiaba un aura que hacía que mis rodillas flaquearan. Pero no era eso lo que me había paralizado.
Sus ojos. Color miel. Exactamente iguales a los que veía en el espejo cada mañana.
"Selene," su