RAINA
Ayer me dieron el alta, pero el hospital seguía sintiéndose como mi hogar. O, al menos, mucho más que mi propia casa últimamente. Desde que salí, había regresado prácticamente cada hora para permanecer al lado de Liam mientras los médicos le hacían prueba tras prueba, desesperados por encontrar algo que explicara todo lo que había sucedido. Hasta el momento no habían encontrado nada, y el peso de esa incertidumbre oprimía mi pecho.
Aquella noche la casa estaba más silenciosa de lo habitua