Capítulo 6.
Capítulo 6
Sarah.
El silencio en la suite del hotel era asfixiante. Alejandro no me miraba con la frialdad de un negociante, sino con una hostilidad punzante, como si cada vez que abría la boca le estuviera infligiendo una herida.
—Un año —sentenció él, dándome la espalda mientras observaba las luces de la ciudad desde la ventana—. Doce meses siendo mi amante, viviendo bajo mi techo. A cambio, tus deudas desaparecen y recuperas a tu hija. No habrá negociaciones intermedias, Sarah. O firmas este