Capítulo 63.
Capítulo 63
Sarah.
El silencio en la terraza era tan denso que podía escuchar el crepitar de las velas. Sostenía el anillo entre mis dedos, sintiendo el metal frío contra mi piel, un contraste absoluto con el fuego que emanaba de la mirada de Alejandro.
Lo miré, y por un segundo, ya no era el verdugo que me obligó a firmar un papel; era alguien que me miraba con una súplica silenciosa, con el alma en un hilo.
—Alejandro… —mi voz tembló, pero esta vez no fue de miedo—. He pasado mucho tiempo huy