capitulo 98. Una nueva esperanza para el amor.
POV VANESSA:
Recuperada, pero con el alma todavía cosida a puntadas finas, volví al hospital, no como candidata a directora, sino como quien había desechado ese sueño de ambición como si fuera un vestido roto que no le quedaba más. Había decidido renunciar a todo eso para trabajar en el centro de salud donde me tocaba el servicio comunitario. Allí, entre los muros humildes y los rostros necesitados, encontré de nuevo el sentido de mi trabajo, ayudar a quienes más lo requería, sin vanidad ni pretenciosos nombres que me hicieran olvidar quién era en realidad. Mi reputación, que había caído en pedazos como cristal trastornado, se fue reconstruyendo poco a poco, y la comunidad que me había condenado con sus miradas de juicio me volvió a acoger con los brazos abiertos como si nunca hubiera habido un abismo entre nosotros.
Un día, mientras ordenaba los medicamentos en la farmacia del centro, llegó una jovencita. En sus ojos, tan oscuros por el dolor que parecían pozos sin fondo, me vi a