Hice una pausa, mis labios se entreabrieron, pero justo cuando iba a hablar, Mateo me interrumpió.
— Vi un collar precioso mientras paseaba por el centro comercial y lo compré para ti.
Sin esperar mi respuesta, sacó el collar de la caja y me lo puso con mucho cuidado, como si temiera que lo rechazara. Sus movimientos eran lentos y delicados, muy diferentes a su habitual eficiencia en la oficina. Verlo tan cauteloso me resultaba un poco extraño.
Aunque, pensándolo bien, últimamente hacía muchas c